Soy joven, soy joven, soy joven. Da igual las veces que lo repita, mi mente y mi corazón lo saben pero ¡ay! no opina lo mismo mi cuerpo.

Este puente me ha dejado desfondada. Y no es porque haya tenido que hacer noche en un aeropuerto gracias a los controladores, ni porque me haya pegado la madre de las juergas. Qué va. Si aún fuera por eso...
Pero no, no he hecho nada especial. El domingo salí a cenar y entre unas cosas y otras me dieron las 4:30h. El lunes no me podía ni mover.
El martes tenía que trabajar. Como no curraba ni dios, opté por simular que yo también tenía puente. Así que sentada en la oficina, frente a mi ordenador, me toqué los pies con ambas manos y aproveché para preparar “el cancionero moderno”, que promete revelarse como el hit de estas Navidades entre mi familia.
Por la noche salí a cenar y otra vez se me hizo un pelín tarde. Dormí poco y ayer quería morirme tres veces.
¡Lo peor es que ni siquiera me pasé!
Un drama. Con lo que yo he sido...
¿Qué fue de la joven que iba de gaupasa a la universidad? ¿Qué fue de aquélla que curraba en una tienda en turno de mañana, iba a clase por la tarde y trabajaba el viernes y sábado noche en un garito?
Dejadlo, no hace falta que contestéis.
Como dice una amiga de mi madre: qué pena de cuerpos...
P.D: Gracias a Mama Drama, seguidora número 53 y a Anuskarter, seguidora nº 54.