Fun, fun, fun

miércoles, 22 de diciembre de 2010


Llevo unos días desaparecida en combate, alejada de la blogosfera, del mundo virtual. No me pasa nada, no os vayáis a preocupar, es que simplemente estaba preparando la Navidad.





Tengo una familia poco convencional, lo asumo. Este año, para evitarnos una comilona, se les ha ocurrido que en vez de hacer comida de Navidad vamos a hacer cena. A mediodía tendremos un picoteo light (eso habrá que verlo) y reservaremos lo gordo para la noche.

Pero como no podíamos preparar algo normal, hemos organizado una fiesta de disfraces así que ando dándole vueltas a la cabeza para ver qué me pongo.

En carnaval fui de Amy Winehouse y triunfé. Defendí mi papel como nadie pero claro, una cosa es que tu familia sospeche que eres un poquillo suelta y otra confirmárselo sin ningún pudor.

Así que no sé. Todo el mundo tiene el disfraz decidido menos yo. Mi padre va de jeque árabe, mi madre de vaquera, mi hermana de geisha y el resto de la familia mantiene el secreto. A mí me quedan dos días y aún no tengo ni idea.

Para ayudarme, mi madre ha sacado el baúl de los recuerdos, con trajes de hace... dejémoslo en décadas. Están el de india, el de duendecilla, el de Pierrot (¿quién no se ha disfrazado alguna vez de Pierrot), el de china... vamos los típicos. Tengo también uno superwoman pero es que no me veo de azul. Aquel año porque me hacía juego con mi pelo...

Y a este trabajo de pensar el disfraz hay que añadirle el de preparar el nuevo cancionero. Ahora tenemos un cancionero popular, con coplas, pasodobles y canciones de tuna que es el rey de nuestras reuniones familiares pero para esta ocasión voy a publicar el “Cancionero Moderno”. Bueno, lo de moderno es por llamarlo de alguna manera porque incluye hits de Los Brincos, El Dúo Dinámico, Raphael, Karina... vamos, que va a ser nuestra propia versión del programa “Canciones de nuestra vida”.

Cien canciones, cien, me he currado, con lo que eso supone de buscar, ordenar por orden alfabético, copiar la letra, hacer el índice, numerar las páginas y cuadrarlas, fotocopiar... Así que espero que nos pasemos todo el fin de semana cantando y como a alguien se le ocurra decirme eso de “podías haber puesto la de...” se traga una a una las 104 páginas del librito, más la portada.

Ah! Que se me olvida...







P.D. Muchas gracias a todas/os por vuestros comentarios en el post anterior, especialmente a Anuska, que creo que es la primera vez que comenta.


Un mal plan

miércoles, 15 de diciembre de 2010


Mi amiga Aurora es una fuente inagotable de inspiración para este blog y es que a la pobre le pasa de todo.

Está liada con un tío desde hace casi dos años pero como el hombre está casado se ven muy poco y, además, no hacen nada de puertas para afuera, no vaya a ser que alguien les vea. Como ella ya está harta, ha decidido hacer un casting para encontrar a alguien con quien tener plan los domingos, que es el día tonto de la semana por excelencia.

En su trabajo (un restaurante de polígono industrial) lo sabe todo el mundo y todos tienen alguien a quien presentarle. El otro día tuvo una cita con un amigo de un cliente habitual, “un buen tío, joven... muy majo” (hay que ver qué bien nos venden los amigos).

- Hola chantunga, ¿qué tal la cita?


- Grrrrr

- ¿Qué?

- GRRRRRRRRRR

- Vaya, ¿fue mal?

- No, mal no. Fue horrible.

- Amplía información, anda.

- Pues nada, mi cliente me dijo que aunque su amigo tenía unos cuarenta, era un tío juvenil. Pero allí me apareció un señor.

- ¿Un señor?

- Sí, tía, un señor. Con sus pantalones de pinzas, sus mocasines, su jersey de pico...

- Ostras, qué mal.

- Pues sí pero eso no fue lo peor de todo, no, lo peor es que vino ¡¡¡con sus dos hijos!!!

- Aydios, no...

- Sí, me dijo que no los había podido colocar con nadie y que se los había tenido que traer.

- ¿Pero cómo se le ocurre?

- No me hables, eh? Allá nos fuimos al monte, para que los niños pudieran corretear. Y yo toda mona, que me había comprado ropa y todo, que me puse mis taconcitos, que me maquille... ¡coño! Que hubiera avisado y habría ido en chándal.

- Joder, no sé qué decir.

- No digas nada, ya me llevo cagando yo en todo tres días.

- ¿Y no has matado a tu cliente?

- Bueno, es que me ha dado pena. Cuando se lo he contado se ha llevado un apuro tremendo, se ha disculpado mil veces... si hasta me ha dejado el doble de propina. Está muy abochornado.

- Querida, una vez más has abierto la tapa del yogur equivocado: “sigue buscando, hay miles de premios”, jajajaja.

- ¡Cabrona! Porque te quiero, eh? que si no...


P.D. Si hay algún hombre leyendo esto y tiene una cita este fin de semana, un consejito os doy: ¡¡más vale anularla que llevar a los niños!! Haced el favor. Nos lo tomaremos mejor, os lo aseguro.



Ya no soy lo que era

jueves, 9 de diciembre de 2010

Soy joven, soy joven, soy joven. Da igual las veces que lo repita, mi mente y mi corazón lo saben pero ¡ay! no opina lo mismo mi cuerpo.



Este puente me ha dejado desfondada. Y no es porque haya tenido que hacer noche en un aeropuerto gracias a los controladores, ni porque me haya pegado la madre de las juergas. Qué va. Si aún fuera por eso...

Pero no, no he hecho nada especial. El domingo salí a cenar y entre unas cosas y otras me dieron las 4:30h. El lunes no me podía ni mover.

El martes tenía que trabajar. Como no curraba ni dios, opté por simular que yo también tenía puente. Así que sentada en la oficina, frente a mi ordenador, me toqué los pies con ambas manos y aproveché para preparar “el cancionero moderno”, que promete revelarse como el hit de estas Navidades entre mi familia.

Por la noche salí a cenar y otra vez se me hizo un pelín tarde. Dormí poco y ayer quería morirme tres veces.

¡Lo peor es que ni siquiera me pasé!

Un drama. Con lo que yo he sido...

¿Qué fue de la joven que iba de gaupasa a la universidad? ¿Qué fue de aquélla que curraba en una tienda en turno de mañana, iba a clase por la tarde y trabajaba el viernes y sábado noche en un garito?

Dejadlo, no hace falta que contestéis.

Como dice una amiga de mi madre: qué pena de cuerpos...


P.D: Gracias a Mama Drama, seguidora número 53 y a Anuskarter, seguidora nº 54.

Frases que marcaron mi infancia

martes, 30 de noviembre de 2010

He descubierto un blog buenísimo en el que autora cuenta los consejos que le daba su madre cuando era pequeña y me he dado cuenta de que todas las madres del mundo hablan prácticamente igual. No importa de dónde sea la tuya: del norte, del sur... es lo mismo, todas utilizan los mismos consejos, las mismas amenazas y las mismas frases hechas. ¿Será un gen específico que se les activa en el paritorio?



Este blog me ha hecho recordar algunas frases que marcaron mi infancia (y la de mi hermana), ya fueran de mi madre, de mi padre o de mi abuela. Aquí las tenéis:

- Ten cuidado, que te vas a partir la crisma: esta frase de mi madre me encanta, de hecho, es que la palabra crisma me encanta. Daba igual que nos subiéramos a una silla, que hiciéramos la voltereta, que bajáramos en bici por una cuesta a toda leche... valía para todo.

- Te vamos a tener que ingresar: vale, lo reconozco, cuando era niña comía más bien poco (aunque de todo) pero tanto como para temer principio de desnutrición no era, os lo aseguro. Sin embargo, ésta era la amenaza preferida de mi madre. Yo ya me veía en el hospital, enchufada a un gotero y con ese horrible camisón abierto por detrás...

- Ay, si lo pillaran los chinitos: esta frase la utilizaba mi abuela cuando no queríamos comer más. Mi hermana y yo comíamos de lunes a viernes en su casa y nos tenía martirizadas con los pobres chinos. Nosotras veíamos en la tele a los niños de África, con sus panzas hinchadas, pero ni rastro de los chinitos en los reportajes del hambre en el mundo. Pero para mi abuela eran los que más necesitaban la comida, no me preguntéis de dónde lo sacaba. Hoy, esta frase es una coña familiar. Cuando alguien deja algo en el plato, decimos todos a una: “¡¡¡Ay, si lo pillaran los chinitos!!!”

- ¡Déjate con tu padre!: es la versión de mi abuela del “como se lo diga a tu padre”. Ella es una mujer de carácter y aguántala cuando saca el genio pero a veces no podía con nosotras. Entonces soltaba un “déjate con tu padre, déjate” y… ¡milagro! Mi hermana y yo agachábamos la cabeza y parecíamos angelitos.

- Os voy a llevar con el cojo de Cirauqui: no teníamos ni idea de quién era este señor pero sólo con nombrarlo, mi padre conseguía acojonarnos. Yo me lo imaginaba viejo, con una gabardina larga, su cojera, tan poco amigo de los niños... vamos, la versión navarra del hombre del saco. Para vuestra información os diré que Cirauqui, es un pueblo de Navarra y el Cojo parece ser que fue una paisano que luchó en las guerras carlistas (esto lo supe ya de mayor, por supuesto ). En boca de mi padre daba mucho miedo, en serio.

- Eres más mala que la peste: esta frase me la repetía mucho mi padre, tanto que llegué a creerme la reencarnación de Satán. Como os lo cuento, eh? Yo me miraba al espejo y me veía las orejas puntiagudas y todo. Vamos, convencidísima de que era la hija del demonio.

¿Y vosotras/os? ¿Tenéis frases que os hayan marcado la infancia?

Cumpleblog y un BASTA bien grande

jueves, 25 de noviembre de 2010

Hoy hace justo un año mi ex se iba de casa y comenzaba mi nueva vida. Era el día uno de mi año cero.

Para celebrarlo abrí este blog. Bueno, también para sentirme un poquito acompañada, lo confieso. Pensé que su ausencia me iba a pesar mucho, que tendría horas y horas vacías en mi casa con la pena a cuestas, pero la realidad es que ha sido más fácil de lo que esperaba. De hecho posteo desde el trabajo porque en casa no me da tiempo (como se entere mi jefe-padre me cuelga).

Me hace ilusión ver cómo va creciendo esto poco a poco, que ya tengo 52 seguidores (gracias, Nela por apuntarte), que hay gente que se interesa por lo que cuento. Porque no hablo de grandes temas ni hago reflexiones profundas... me limito a contar pequeñas historias que son las que le ponen sal a la vida.

A las que están aquí desde el principio, a quienes se han ido incorporando a lo largo de este año, a las/os que comentan, a quienes pasan por aquí sin decir nada... a todas/os:



Hoy también se conmemora (no voy a decir se celebra) el Día Internacional contra la violencia hacia las Mujeres.

Hasta la fecha, 64 mujeres han sido asesinadas por sus parejas o ex parejas... y aún no ha acabado el año. Pienso que la clave está en una educación basada en la igualdad desde la cuna pero, sinceramente, no soy muy optimista. Me deja perpleja el hecho de que haya mujeres jóvenes que entiendan como parte de una relación ciertos comportamientos machistas, que soporten gritos, insultos o tirones de pelo porque “él tiene mal carácter” y que haya otras que, en vez de decirles que no tiene por qué aguantar eso, las animen diciendo que los buenos momentos compensan.

Así que hoy soplo mi primera vela pero también alzo mi voz para gritar bien fuerte que BASTA YA DE VIOLENCIA MACHISTA.




Maldita parca

martes, 23 de noviembre de 2010

Una llamada a deshoras no es presagio de nada bueno. “Se ha muerto el Gordo” - anunció mi prima entre lágrimas. Y yo enmudecí.




Qué puñetera es la muerte, espera agazapada y ataca cuando menos te lo esperas. Nunca es bien recibida pero cuando llega así, de sopetón, cuando se lleva a alguien joven, sientes su zarpazo con más fuerza.

El Gordo es una de esas personas que se cuela en tu vida sin darte cuenta. Amigo de mi primo desde la infancia, su mejor amigo, es parte de la familia.

Desde que tengo uso de razón lo recuerdo. Siempre de buen humor, amable, risueño, dispuesto... hay muchos calificativos que me vienen a la cabeza y todos buenos. Suena muy tópico, lo sé, cuando alguien muere parece que nos olvidamos de sus defectos pero, sinceramente, me cuesta mucho encontrarle alguno.


La vida sigue, la rueda no para y cosas como ésta me confirman una vez más que hay que disfrutar de cada momento, aprovechar al máximo y, sobre todo, ser buena gente. Que por lo menos cuando nos vayamos nos recuerden con el mismo cariño con el que todos recordaremos al Gordo.

Pequeñas cosas que me hacen más agradable este tiempo desagradable

viernes, 19 de noviembre de 2010

Nací en el sitio equivocado, lo sé, el País Vasco no es el lugar más apropiado para alguien que odia la lluvia. Estoy harta de borrascas, de frentes, de alertas... pero como al mal tiempo hay que ponerle buena cara, he aquí mi pequeña selección de esas cosas que me hacen más llevadero el crudo invierno:

- Calentarme las manos con una taza de sopa ardiendo

- Ponerme mis calcetines gordos y la enorme chaqueta de ÉL para estar en casa

- Pasar la tarde del domingo comiendo chucherías en el sofá

- Pisar los charcos con mis botas de goma

- Comer cocido en casa de mi madre

- Enroscarme en mi bufanda kilométrica

- Acariciar a mi gata

- Merendar chocolate con bizcocho en casa de mi amiga Aurora

- Acurrucarme en el sofá con un buen libro

- Regalarme una sesión de belleza-Spa casera

- Ronear en la cama toda la mañana


¡¡¡Feliz fin de semana a pesar de todo!!!


¡¡¡Pudimos!!!

lunes, 15 de noviembre de 2010


1 hora, 54 minutos y 42 segundos. Ese es el tiempo exacto que tardé en recorrer los 20 kilómetros que separan Behobia de San Sebastian.

Estoy contenta pero tengo una espinita clavada. Creo que si hubiera estado al 100% físicamente podría haber arañado esos 4 minutillos y haber terminado la carrera en 1 hora y 50 minutos. Pero teniendo en cuenta el rosario de males que me acechó durante el último mes, con un trancazo monumental como colofón esta semana, y dadas las adversas condiciones climatológicas (lluvia persistente y viento en contra durante todo el trayecto) puedo estar más que satisfecha.

Mi carrera comenzó el sábado, con llamadas y mensajes de ánimo en mi móvil, en mi muro Facebook y en mi blog. Mis compañeros del gimnasio, mis amigas reales y virtuales, vosotros, lectores del blog, mi familia... todos estabais pendientes del resultado, así que la presión era considerable.

He de confesar que pasé momentos duros. Calada hasta los huesos, con los pies empapados y el frío metido en el cuerpo desde el kilómetro 10 sólo podía pensar en que aún me quedaba la mitad. Pero la frase que Ely dejó en mi muro el sábado me servía para tirar palante. “Go, Perla, go”, me repetía como un mantra mientras apretaba los dientes.




Aún en esas circunstancias, echándole un par sigues corriendo. No sé si es el cerebro el que manda a las piernas no parar o son las piernas las que continúan dando zancadas por inercia. En cualquier caso sigues, hacia delante, siempre hacia delante, alentada por el público que abarrota las aceras durante todo el recorrido. Como dice Iran en el comentario del post anterior, se merecen un monumento (por cierto Iran, gracias por poner tu granito de arena). No dejan de animar en ningún momento, te llaman por tu nombre, te aplauden a rabiar... es increíble.

Cuando crucé la meta pensé “el año que viene no vuelvo” pero amigas/os, esto es como los partos, que cuando pasa un rato se te olvidan todos los dolores que has sufrido, así que ya me ronda por la cabeza el reto para el próximo año: conseguir terminar en 1hora 45 minutos.

Como ya os conté, correr la Behobia-San Sebastian era uno de mis propósitos de Año Nuevo, junto con llegar a fin de mes sin morir en el intento y dejar que la vida me sorprendiera.


Hoy, 15 de noviembre de 2010 puedo decir que ya he cumplido los tres.



P.D. Muchas gracias a todas/os por vuestros ánimos y por creer que era capaz de esto aún cuando yo misma tenía mis dudas. Os quiero, os quiero taaaaaaanto.

¿Podemos? (EDITADO)

viernes, 12 de noviembre de 2010


Me encuentro luchando contra los elementos y lo que es peor, contra mi propia mente.


Este fin de semana necesitaré mucha energía así que voy a subir el volumen de esta genial canción de Ana Torroja, que me carga las pilas y me da muy buen rollo.


http://www.youtube.com/watch?v=APZ5I00kpN8



Espero volver el lunes entera.


¡¡FELIZ FIN DE SEMANA!!

P.D. Edito para agradecer a Lily, seguidora nº 51. ¡Qué ilusión me haría llegar a los 100! (No es una indirecta, eh? qué va...)

Una de mesa camilla

martes, 9 de noviembre de 2010

No es que me guste criticar, no, no, no, pero es que a veces no le queda más remedio a una que darle a la sin hueso en plan corrillo de Sálvame o ronda de mesa camilla.





El sábado tuve una boda y comprobé que hay gente que no tiene espejos en su casa. No me meteré con el gusto de cada una, que es muy subjetivo, y al igual que había vestidos que yo jamás me pondría, quizá había también mujeres que ni pagando se pondrían el mío (cosa que dudo porque era monísimo).

A quien me refiero concretamente es a una de las invitadas, que dio mucho de qué hablar, bueno, más bien su look. Llevaba un vestido negro, holgado, con una flor en la parte superior derecha. Hasta ahí todo bien, no?





Pues no, porque lo combinaba con unas botas por encima de la rodilla (AAARRRGGGG), llevaba medias transparentes (AAARRRGGGG) y lo que es peor, el vestido (más bien podríamos llamarlo blusón) justo le tapaba el culo. Y hablo en sentido literal.

Total, que cada vez que la muchacha se inclinaba hacia delante se le veían las bragas.

Pero nadie fue capaz de decirle nada. En nuestra mesa lo comentamos... "¿le avisamos?”, dudábamos. Pero la susodicha tenía aires de Naomí Campbel y claro, temíamos que tuviera el mismo arranque de mala leche que la pantera negra. Así que callamos. “Ahí está su marido, que le diga algo él”, concluimos.

¿Hicimos bien? ¿Vosotras le hubierais avisado? ¿Era consciente y estaba encantada de que todos le miraran? ¿Quería ser más protagonista que la novia?



He de decir a su favor, que por lo menos no llevaba tanga...



Resaca post-puente II

viernes, 5 de noviembre de 2010

A petición de mi bilbaina favorita, Heike, (Mel, lo siento, me duele decirlo pero tú eres cántabra) voy a resumiros un poco cómo se ha acoplado ÉL a mi tribu. Podría decirlo en una palabra, BIEN, o incluso en dos, MUY BIEN, pero mejor os cuento una pequeña anéctoda del puente para que juzguéis vosotras mismas.

La cena del sábado fue de celebración del cumpleaños de mi tío y de mi pequeña prima así que lo dimos todo. Y cuando digo todo, quiero decir TODO. Con el cocido del mediodía aún sin digerir y los gintonics de la tarde refrescándonos el estómago, nos sentamos otra vez a la mesa.

Tomamos entremeses, primer plato, segundo, tercero, postre, almendras, pastas... Bebimos de todo: vino tinto, blanco, dulce, cervezas, cava, patxarán, cubatas... Lo normal, vaya, aunque mi abuela insista en decir con cara de resignación "ay, pero cuánto bebéis" cada vez que sacamos la basura (en varios viajes para no pasar vergüenza) después de una de nuestras citas.


Mi tía y yo bailamos una sevillana y después... después sacamos la estrella de nuestras reuniones: el cancionero. Sí, amigas, en mi familia tenemos un cancionero que me curré hace unos años con las típicas canciones populares, de tuna, coplas... y tiene un éxito que no veáis. Lo malo es que después de cuatro canciones ya no nos ponemos de acuerdo en qué cantar y cada uno acabamos intentando imponer nuestro criterio desafinando a voz en grito. Imaginaos...

Pues eso, que el sábado, cómo no, terminamos cantando. En éstas me dice mi prima la Toreta, “mira, ÉL está cantando” y yo, “no puede ser… jamás le he visto cantar”. “Pues mira, mira”. Y efectivamente, allí estaba ÉL en plan barítono compartiendo cancionero con mi padre.

Al día siguiente no se acordaba de haberlo hecho pero se le veía mucho más suelto. Y es que cantar borracho une mucho. Mirad si no cómo cuando entonamos el Asturias patria querida lo hacemos agarrados del hombro de alguien.


Resaca post-puente

martes, 2 de noviembre de 2010

Este puente he tenido reunión familiar. He dicho muchas veces que somos como un clan gitano y no quiero ser pesada pero lo repito una vez más. Vamos a todas partes juntos, armamos más jaleo que los Flores en sus buenos tiempos, cantamos, voceamos... pero, básicamente, estas quedadas se pueden resumir en dos palabras: comer y beber.

Esta vez había una novedad: venía ÉL. Mi relación no puede seguir adelante sin la aprobación de la tribu así que ya tocaba. Antes de ir le advertí, “estas reuniones son muuuuuuy familiares, no te me vayas a agobiar”. “Que soy de Bilbao, aibalaostia, ¿con miedos a mí?”.

Realmente ya conocía a casi todos porque cuando en verano fuimos al pueblo que me vio crecer allí estaban mis padres, mis tíos, mi abuela, mis primos los Toretes, mi hermana y mi cuñado. Pero aquélla fue una visita relámpago así que no hubo tiempo de profundizar.

Esta vez teníamos tres días, tres, por delante para intimar o lo que fuera. Y bueno, creo que fue bien. Por lo menos bebe tanto como el resto.

Os voy a hacer un resumen de lo que ha sido el puente para que veáis que no os miento:

Llegar a Logroño
Comer
Beber
Salir de compras
Beber
Cenar
Beber
Dormir
Desayunar
Visitar bodega
Beber
Comer
Beber
Sestear
Cenar
Beber

Dormir
Desayunar
Comprar
Comer
Beber (menos, que había que conducir)
Volver
MORIR

Hoy soy redonda y si prendieran una cerilla a lado mío os aseguro que explotaría.

P.D. 1 - El final de la semana pasada fue horrible en el curro, me dieron tal paliza que tuve que trabajar las ocho horas completas así que no pude responder a los últimos comentarios. Lo siento.

P.D. 2. - Gracias a Belén por apuntarse a seguidora y por comentar el post anterior. Estás en tu casa.

P.D. 3 – Gracias a Manuel Maria Torres Rojas, seguidor número 50. ¡¡Me encanta, me encanta, me encanta!!

Mola ser tía

jueves, 28 de octubre de 2010

Siempre he dicho que admiro de una manera increíble a las madres, me parece el trabajo más difícil del mundo. Desde que el bebé nace hasta el final de tus días vives en un ay constante. Porque no duerme, porque no come, porque le duele la tripa, porque llora en la guardería, porque penca mates, porque empieza a salir, porque sufre mal de amores, porque te odia, porque se siente perdido/a, porque no encuentra trabajo, porque le han despedido, porque se ha separado... todo son desvelos.

Pero yo tengo una labor mucho más grata: soy tía. Mi hermana y mi cuñado han decidido que no soy capaz de cuidar a mi sobrino, ¿os lo podéis creer? así que no me lo dejan nunca. Pero bueno, que tampoco me importa, a mí los niños lo justo, yo le enseño maldades, lo malcrío y me lo paso pipa con él.

Luego vine mi hermana y pone el grito en el cielo:

- ¿Quién le ha enseñado al niño a chapotear en el lavabo? – Fiu, fiu, fiu - silbo y miro para otro lado.

- ¿Quién le ha enseñado al niño a jugar con el agua en la mesa? – Fiu, fiu, fiu – silbo y miro para otro lado.

- ¿Quién le ha enseñado al niño a subirse al muro del parque? - Fiu, fiu, fiu - silbo y miro para otro lado.

- ¿Quién le ha comprado al niño Aspitos? - Fiu, fiu, fiu - silbo y miro para otro lado

Pero en eso consiste ser tía, ¿no? En mimar al pequeño. Para educar ya están sus padres.

Como quiero que sea alguien de provecho ya le estoy buscando profesiones que me jubilen... quiero decir, que le permitan sentirse realizado. Al principio quería que fuera bailaor porque hay pocos y si es bueno seguro que se (nos) forra. Pero creo que va a ser DJ o piloto de Fórmula 1 porque apunta maneras.

Le encanta la música, se pone los auriculares y empieza a bailar al ritmo de Lady Gaga, el Waka Waka o lo que le eches. Y también canta. A su estilo, claro.

Y en el parque se sube a un coche de madera y conduce con una sola mano. Es un crack.

Qué ilusión me haría, DJ o piloto de Fórmula 1... Claro que ahora que lo pienso... le gustan los coches y la música... ay no!!! que igual acaba como
el Jonan de Baraka!!

Hoy vengo a confesar

lunes, 25 de octubre de 2010

Que envidio de forma horrorosa a Sara Carbonero y a otras chicas jóvenes y guapas

Que cuando la cago en el trabajo, callo, callo y callo... y hasta oculto y/o destruyo pruebas de mis pifias. Y si la cosa se descubre... me hago la tonta.

Que he deseado al hombre de mi vecina

Que a veces me he alegrado de (pequeñas) desgracias ajenas (pero sólo de la gente que ha sido mala conmigo eh?)

Que robo de la nevera y/o despensa de mi madre

Que en ocasiones me dan ganas de embestir con mi coche a otros conductores

Que tengo la boca tan sucia que debería pasarme un nanas empapado de lejía y jabón lagarto

Que muchas veces como por el mero placer de hacerlo

Que cuando veo un hombre negro... ¡ay cuando veo un hombre negro!


Hermanos/as, contadme vuestros pecados.

Meme

viernes, 22 de octubre de 2010

Hace unas semanas, cuando aún estaba de vacaciones (ains...), Lamamma me nominó a este Meme que aún tenía pendiente. Allá voy.

¿Te llevas bien con tu suegra?


Que conste que aún no considero que la madre de ÉL sea mi suegra pero bueno, voy a contestar a la pregunta.

Sólo la he visto una vez y creo que nos llevaremos bien. La mujer ya me caía bien sin conocerla: es presidenta de una asociación de mujeres y, además, modista. Con eso me tiene ganada de antemano.

¿Cual es tu reto?

Mantener el equilibrio.


¿Qué dirías a tu jefe si te tocara la lotería?

Se supone que me ha tocado un porrón de pasta, lo suficiente como para no trabajar nunca más, ¿no? Entonces le diría: Aitá, para demostrarte mi gratitud por haber colaborado a que yo esté en este mundo, toma chorrocientos millones y llévate a la Amá por ahí, haz el favor, que la tienes descuidada. Ah! Y cierra el chiringuito que yo no vuelvo.


¿Qué harías si descubrieras que alguien te está mintiendo?

Supongo que depende de quién me mienta y de la importancia de la mentira. Si es algo grave me cabrearía y decepcionaría pero como soy tonta y de memoria corta, al cabo del tiempo se me pasaría y hasta podría estar igual que antes de enterarme.

Si se quema la casa y solo puedes salvar una cosa ¿que salvarías?

Cosa, uhmmm, cosa... pues sinceramente, no tengo nada tan importante como para que en ese momento me venga a la cabeza. Todo lo material es reemplazable y, aunque tenga valor sentimental, se puede vivir sin ello.


Entras en un sitio con mucha gente ¿qué haces?

Buscar tíos buenos.

¿Ves el vaso medio lleno o medio vacío?

Uuuuy, yo es que soy muy radical, no tengo término medio. O lo veo vacío completamente o se me desborda.

Te encuentras una lámpara mágica, ¿qué tres deseos pides?

Salud, amor y dinero... demasiado típico, no? Vale, pues... poder vivir sin pegar un palo al agua, no perder nunca las ganas de ver y aprender y ver a mi gente feliz


¿Qué te llevó a escribir un blog?

Lo dije en mi primera entrada. Me quedé sola y pensé que tendría mucho tiempo que rellenar. Al final el vacío no ha sido tan grande.

Si fueses un dinosaurio ¿como te llamarías?

¿Mande? ¿Pero a quién se le ha ocurrido semejante pregunta?


¿Querrías cambiar algo de tu pasado?

Bueno, se supone que ahora soy como soy por todo lo que he vivido, con mis aciertos y mis errores, por lo tanto no querría cambiar nada. Pero la verdad es que sí me gustaría eliminar el daño que he hecho a personas que quiero o he querido. He sido un poco apisonadora.


¿Cual es tu sueño?

Viajar, viajar y viajar toda mi vida. Y seguir manteniendo a mi lado a alguien que comparte esta pasión.


¿Qué es lo más vergonzoso que has hecho?

A ver, hablamos de vergonzoso en plan “joder, qué vergüenza” o en plan “diosmío, me avergüenzo de mi persona”. En el primer caso, lo del cerdo ocupa un lugar privilegiado. Y también salir en la tele. Eso da mucha vergüenza.


En el segundo... bueno, no puedo ni contarlo.


¿Con qué primera vez de tu vida te quedas y por qué?

El primer día que llegué a la residencia de estudiantes en la que viví en mi época universitaria. Significó el comienzo de una nueva etapa, el paso a la madurez, a la responsabilidad, significó conocer a gente muy importante en mi vida y allí fui muy muy feliz.


¿Alguna vez has estado de pie bajo la lluvia, con los ojos cerrados, simplemente, o has pasado un tiempo mirando a la Luna, o las olas, o la puesta de sol?

Lo de la lluvia no. No encuentro el lado bonito de calarme hasta los huesos.


Si pudieras viajar en el tiempo ¿a donde irías y por qué?

A los años 60, a quemar mi sujetador al grito de igualdad. Ah! Y al día de mi bautizo para preguntarle a mi padre por qué en el de mi hermana llevaba traje y en el mío no. Ahora dice que no se acuerda...


Si te reencarnaras en un animal ¿cual te gustaría ser?

¿Hay algo más animal que un humano?

¿Qué no falta nunca en tu bolso?

Mucha mierda.



No voy a nominar a nadie porque este meme es un poco viejo ya. Pero si alguien aún no lo ha hecho, aquí se lo dejo.

¡¡FELIZ FIN DE SEMANA!!

Escucha a tu cuerpo

martes, 19 de octubre de 2010

El cuerpo humano es una máquina perfecta. Puede que suene a tópico pero es la realidad. Funcionamos como relojes suizos, con una precisión asombrosa, nos adaptamos a las circunstancias de una manera increíble, somos capaces de hacer frente cualquier desafío y tenemos, además, una resistencia infinita que va mucho más allá de lo que nosotros mismos creemos.

Vivimos el día a día a ritmo frenético: trabajamos fuera de casa, dentro, atendemos a nuestros hijos, hacemos deporte, sacamos tiempo para ver a las amigas, salimos, entramos, bebemos más de la cuenta, comemos peor de lo que deberíamos... y ahí está nuestro cuerpo, aguantando el tirón. Pero a veces se planta y dice “hasta aquí”.



Hace un par de semana mi maltrecho cuerpecito me dio un toque. Si hubiera podido hablar, habríamos tenido una conversación como ésta:

Eh, tía, ¿es que tú quieres acabar conmigo o qué? ¿Qué pasa, que no me escuchas?

Pero bueno, ¿me vienes con vagancias a estas alturas?

Vamos a ver, reina mora, que yo ya sabes que contigo al fin del mundo pero por lo menos respeta mis descansos y dame de comer lo que me merezco, no?

Ains, eres de un pesado... que para correr hay que estar ligero... que luego te/me pesa el culo

Vale, vale, haz lo que quieras pero me declaro oficialmente en huelga, que lo sepas, como los sindicatos, como los gabachos...

¡Serás cabrón! Que me quedan dos meses para la carrera...

Y, efectivamente, se plantó. Parecía que me hubieran chupado la sangre y la energía. Si hasta ÉL me decía “ay, me da una penita verte así... pareces un pajarillo”. Y, claro, tuve que ir al médico porque no carburaba. ¿El diagnóstico? Gastroenteritis y anemia (aunque ya sabéis que gracias a Internet padecí otro tipo de males) así que por narices tuve que parar. Me fui de vacaciones y me dediqué a descansar. Cero deporte y mucho cuidarme.

Mi maltrecho cuerpecito empezó a responder a los estímulos pero aún estábamos en negociaciones y no terminaba de abandonar la huelga. Así que cedí, le dí lo que quería: lentejas, pasta, hígado (puajjj), todo por que recuperara su actividad normal.

Volví a correr poco a poco, siempre esperando su reacción, atenta a sus señales. ¡¡Y respondió!! El domingo conseguí llegar a los quince kilómetros, liberé tantas endorfinas que desde el kilómetro diez iba sonriendo. La gente me miraba como si estuviera loca. Vale, vale, ya sé que para algunos de vosotros lo estoy. Según ÉL, aparte de locura es “cabezonería gipuzkoana”. Y navarra, añadiría yo, que es aún peor.

Pero bueno, que estoy contenta porque parece que mi cuerpo y yo hemos alcanzado un acuerdo. Yo le escucho y le cuido y él no me deja tirada a sólo un mes de la Behobia-San Sebastian.


P.D: Hoy es el Día Mundial del cáncer de mama. Este post va dedicado a todas las mujeres que se encuentran en plena batalla y a aquellas que ya la han ganado, porque ellas más que nadie conocen el significado de la palabra SUPERACIÓN.

La fórmula mágica

viernes, 15 de octubre de 2010


Vengo con la galleta del desayuno atragantada. El presidente de los empresarios españoles, Gerardo Díaz Ferrán, nos ha dado la receta para salir de la crisis: trabajar más y cobrar menos.

Pero por dios, ¿cómo no se nos había ocurrido antes? Claro que para idear tal genialidad es necesaria una mente preclara... como la del jefe de la patronal. Ése que tanto éxito empresarial ha cosechado, ya sabéis, Air Comet, Viajes Marsans... empresas que bien pueden servirnos de referencia para comprobar que lo que propone es la fórmula mágica. Sus trabajadores trabajaron, no sé si más pero estoy segura de que por lo menos lo mismo y cobraron no menos, sino nada. Y oye, que a él le ha ido de puta madre. Ahí lo tenemos, representando a los empresarios, ganando lo suyo y diciendo cosas como ésta sin sonrojarse lo más mínimo.

Yo no estoy muy metida en el mundo laboral, más que nada, porque llevo seis años trabajando para mi padre. Si bien el mío no es un gran sueldo, estoy segura de que es lo máximo que una empresa formada por tres personas me puede pagar. Y tal y como están las cosas en estos momentos, gracias.

Pero sí veo lo que pasa a mi alrededor. Veo a mi amiga Mai, quien trabaja ocho horas y media porque tiene que recuperar los treinta minutos de la comida y a quien han bajado 500€ de sueldo sin avisarle siquiera. Fue a firmar la nómina de septiembre y se encontró con la sorpresa y ahora no llega ni a mileurista.

Y veo a mi amiga Gina, quien, en una Caja de Ahorros, hace una jornada media de nueve horas y alguna que otra de doce, sin cobrar un céntimo más por las horas extras. Pero aquí tenemos otra muestra de que la idea de Díaz Ferrán funciona a la perfección: a los trabajadores les han bajado el salario pero sus jefes se lo han subido un diez por ciento.




Al presidente de la CEOE, ese gran pensador, se le han olvidado un par de cosillas que tenemos que hacer para que su receta sea redonda: poner también el culo y, además, cara de gusto.

Efecto lifting

miércoles, 13 de octubre de 2010




Bueno, bueno, bueno, hoy vengo que me salgo. Miradme... miradme... ¿no me veis más joven?


Os cuento:

El viernes tuve clase de costura. Era el primer día del curso así que había gente que no conocía. Llevábamos un rato dándole a la aguja y me puse a hablar con una de las nuevas. Le contaba que yo no tenía máquina, que cosía en casa de mi madre, bla-bla, bla-bla y me dice: “¿Es que estudias fuera?”

“¿Ein? ¿Estudiar? ¿Yo? Bueno, yo es que trabajo... pero no porque no me guste hincar los codos, no, es que acabé la carrera hace años (hace una década, más concretamente)”

“Uy, ¿cuántos años tienes, pues?

“Treinta y dos”

“¿Treinta y dos? Te hacía veintitantos...”

“Gracias, gracias... a ti también se te ve muy joven”
– dije sin poder ocultar una sonrisa de oreja a oreja.

Pero es que aquí no acaba la cosa. Ayer cogí el autobús para ir a casa de mi abuela. Me monté en la primera parada así que había sitio de sobra y cogí un asiento de esos individuales. Después, el autobús se fue llenando. Tanto que al final los del pasillo estaban apretujados. De pie, a lado mío, se puso una cuadrilla de chavalillos... adolescentes... tendrían unos catorce o quince años.






Iban tan prietos que uno de ellos acabó echándose prácticamente encima de mí por lo que uno de sus amigos le dijo: “oye, ten cuidado, que estás molestando a la chica”.



No dijo señora, ni mujer... no, dijo chica. ¡¡Chica!! A puntito estuve de levantarme, plantarle un par de besos y darle diez euros para que se comprara el kalimotxo del botellón.

Hoy me siento más tersa, como si me hubiera hecho un lifting... Y no, no llevo esparadrapo en la nuca en plan Carmen Sevilla.


P.D. Vuelvo a tener 48 seguidores. ¡Gracias, Ana!




Premiada

viernes, 8 de octubre de 2010

Ains... no pudo hablar... la emoción me embarga... y es que me han dado ¡¡mi primer premio!! Y por partida triple, además. Lamamma, Bet y Quietbrown han decidido que soy merecedora de este galardón:




¡¡GRACIAS, GRACIAS Y GRACIAS!!

Sólo he recibido dos premios antes en mi vida (lo del cerdo no cuenta porque sólo fue el único maldito sorteo que he ganado hasta ahora).

El primero fue en 5º de EGB (sí, cursé la EGB, soy así de vieja) y me lo dieron por un mini cuento sobre la Navidad. Sólo recuerdo que lo escribí en una hojita cuadriculada amarilla y que había una abuela en una mecedora. ¿El premio? Exponer mi relato en el tablón de anuncios (las monjas eran así de espléndidas).

Mi segundo premio llegó pocos años después. Estudiaba música y una de las asignaturas que teníamos era Cultura Musical. El concurso consistía en componer una biribilketa (canción de típico ritmo vasco) y ¡¡gané!! Está vez el premio fue más consistente: una caja de bombones, un frasquito de colonia y el orgullo de que todos los alumnos tocaran mi “obra” en la audición de fin de curso. Un honor.

Ahora que lo pienso, si hubiera seguido cultivando mi creatividad podría haber sido una artista multidisciplinar... con lo que me habría gustado a mí eso... si no fuera porque saco fotos y canto como el culo podría ser, sí.

Se supone que ahora tengo que entregar el premio a doce blogs pero voy a saltarme un poquito esto. Más que nada, porque casi todos mis habituales ya están premiados. Así que elijo a (espero no repetir):

- Heike: porque cada vez estoy más segura de que fuimos separadas al nacer. A ella le tocó Villa Arriba (o sea Bilbao) y a mí Villa Abajo (o sea Gipuzkoa) ;-P Ah bueno! y ella es la hermana lista.


- Regalp: porque es el único lector habitual que tengo y que, además, se manifiesta. Y porque me encanta que haga de mi conciencia y me recuerde toooodas las palabras que me tengo que tragar.

- Sandrita: porque tenemos muchas cosas en común.

- Mis comentaristas sin blog: porque vosotras contribuís a hacer grande la blogosfera tanto como las que tenemos blog y porque hasta el año pasado yo fui una de las vuestras.

- Mel (no tiene blog pero me da igual): porque hace tiempo que dejó de ser “una amiga de Internet” para pasar a ser “una Amiga”.

Que tengáis un grandísimo fin de semana. ¡Disfrutad mucho!

P.D. Se me ha ido un seguidor... no me hagáis esto, eh?


I'm back

lunes, 4 de octubre de 2010

Queridísimas/os mías/os, no sabéis lo bien que sientan unas vacaciones en Septiembre. Cuando sólo ves ante ti largos meses de oscuro y frío invierno, no hay nada como escaparse a un lugar donde brille el sol. He estado once días con ÉL en Ibiza y he vuelto tostadita, relajada y de muy buen humor.

He puesto a prueba mi retaguardia con un viaje en moto de 590 km desde Miqueridopueblo hasta Valencia. La vuelta ha sido más corta, ya os contaré por qué.

He estado dos semanas con gastroenteritis vírica así que he padecido enfermedad del Crohn, cáncer de colon y celiaquía entre otras cosas (Internet es muy malo).

He descubierto que el paraíso existe y se llama Formentera.

Me he dado cuenta de que estoy mayor: de todos los días que hemos estado en la isla no hemos salido de fiesta ni uno. Y es que no nos apetecía.

Me he hinchado a algo que ha entrado directamente al Top Five de cosas que me apasionan (sin desbancar a las croquetas, pero casi): el alioli.

He constatado que se puede vivir sin conexión con el mundo y con sólo dos canales de televisión.

He leído Cometas en el Cielo.

He querido quedarme a vivir en Ibiza, en una casa de una planta con buganvillas y un pozo en el jardín. Y leer descalza en el porche e ir cada miércoles de verano a mi puestecito en Es Cana a vender mi propia ropa (sí, soy una hippie nostálgica).

Y he comprobado que discutir con una compañía de seguros es inútil. Es más efectivo tomarse las cosas con filosofía y pedir una caña.







P.D. Gracias a Lamamma, seguidora número 48.



P.D. Las gracias por los premios las daré en breve.

¿Hay aguien ahí?

miércoles, 15 de septiembre de 2010


Pscht, pscht... eh! vosotros... sí, sí, vosotros... que soy Perla!! Tranquilos, no os hablo desde el Más Allá. Ni tenéis que reunir dinero para pagar un rescate a la mafia rusa... no...

Me encuentro retenida contra mi voluntad por un par de empresarios sin escrúpulos que se han dedicado a explotarme durante todo el verano.

Y lo peor de todo es que son familia. Mía, quiero decir. Uno de ellos asegura que es mi padre. Lo dudo mucho porque ningún padre se larga quince días de vacaciones (¡¡quince!!) dejando a su hija en la oficina con unos marrones que te cagas. Eso no lo hace nadie que te quiere. Claro que él dice que es mi padre, no que me quiera... Uys, casi que lo dejo, eh?

Pues eso, que este año que por fin me habían dado permiso para hacer intensiva, he trabajado más que nunca. Jornadas interminables. Horas y horas de ordenador, papeles, teléfono, presupuestos... y líos, sobre todo, líos.

Además, los entrenamientos para la Behobia-San Sebastian están acabando lentamente conmigo. Tengo heridas en el cuerpo provocadas por el sujetador, ampollas en los pies, una uñita morada y la energía por el suelo. Y aún me quedan ocho semanas. Menos mal que voy a hacer una media maratón, si llega a ser entera os aseguro que hace días habría pasado a mejor vida. Ayer llegué tan cansada que tuve que cenar en la cama.

Y por si esto fuera poco, la semana pasada ÉL y yo nos peleamos. Nuestra primera bronca seria. Pero bueno, ya hemos hecho las paces... varias veces, además. Un alivio porque ya se lo he presentado a mi familia. Ay, ¿que no os lo he dicho? Pues sí, en mi visita al pueblo que me vio crecer se vino conmigo aún sabiendo que allí estaban mis padres, mis tíos, mis primos, mi hermana y mi cuñado, mi abuela... vamos, el clan completo. Ya es mi novio oficial así que más me vale que me salga bien.

Y para sellar nuestra reconciliación, nos vamos de vacaciones a Baleares la semana que viene. Diez días. Pero antes tengo un grandísimo plan para este fin de semana. ¡¡Estoy emocionadísima!!

Ya os contaré la semana que viene. Si sobrevivo, claro.
Besísimos.





P.D. – Ahora que ha vuelto mi padre espero tener tiempo para contestar a vuestros comentarios. Pero que sepáis que los leo todos, eh?

Tierra trágame

jueves, 2 de septiembre de 2010


(Este fin de semana he estado de visita relámpago en el pueblo que me vio crecer)


Qué pasa, guapa, ¿ya no saludas?

¡Hombre, Primodecimoquinto!

Cuánto tiempo sin dejarte ver, eh?

Sí, muchos años… ya tenía ganas de volver, ya

¿Sigues en Madrid?

Noooo, me volví a Miqueridopueblo

Aahhh

¿Qué tal todo por aquí?

Bien, bien

¿Y tu madre?

Pues mal

Uy, ¿y eso?









Lleva un año y medio muerta

Glups… estooo… errgg…




Di tres golpes en el suelo pero la tierra no se abrió...


P.D. Gracias a Marta H. y a Noemí Mulet, nuevas seguidoras.

No despiertes a la fiera...

miércoles, 25 de agosto de 2010

Si hace unos años hubierais buscado la palabra borde en el diccionario, os aseguro que habría aparecido mi careto. Pero una se hace mayor, aprende qué es la vida, se ablanda... y las cosas cambian. Sin embargo, de vez en cuando vuelve a salir el gremlin malo que llevo dentro. No me pasa de manera habitual sólo que hay situaciones en las que no me puedo reprimir. Quienes me conocen saben, por ejemplo, que jamás se me debe molestar cuando estoy durmiendo. Pero ellos no lo sabían...





El sábado estuve en la playa con mi amiga Aurora. Fuimos para todo el día, cargadas con sombrilla, nevera y litros de agua para no morir deshidratadas. Después de comer sesteamos con la cabeza a la sombra y el cuerpecito al sol. Dormitamos boca arriba, boca abajo, otra vez boca arriba...

De repente, cuando más dulces eran mis sueños, me despiertan unas voces. Abro un ojo y me encuentro un grupo de unos diez muchachos rodeándonos. La playa estaba hasta la bandera pero nos rodeaban a nosotras. No a la pareja de a lado ni a las niñas monas de un poquito más allá. No. A nosotras. No-so-tras. ¿Por qué? ¿Eh? ¿Por qué? Con la cantidad de gente que había... (vale, puede ser porque éramos dos mujeres solas y estábamos en tetas).

Mientras todos los del grupo (y el resto de la playa) nos miraban, uno de ellos hablaba en francés a la vez que enarbolaba un bote de aceite de monoï.

Aurora tradujo. Decía que era nuestro día de suerte y que nos correspondía un masaje gratis. Estaban de despedida de soltero y al pobre que se iba a casar le habían puesto una máscara de lucha mexicana, un bañador UHF (Un Huevo Fuera), lo llevaban atado con una correa y le obligaban a arrodillarse a masajear a los elegidos.

Con la legaña pegada al ojo, me convertí en la versión femenina del increíble Hulk. “Nena, se puede mirar mal, peor y como tú lo has hecho” – me dijo Aurora – “sólo te ha faltado echar espuma por la boca”. Y sí debí de mirarles bizca, sí, porque los gabachos se fueron en busca de otras víctimas con cara de “vaya par de rancias”.

La cosa es que después me pareció una idea muy graciosa. Una putada para el de la careta, eso sí, porque era el día más caluroso del verano, pero algo que cuentas y te ríes mucho. Luego, claro está. Si una vez espabilada hasta me dio cosilla y estuve a punto de decirles que volvieran. Y ahora, de hecho, me parto...

Pero es que ellos no sabían que nunca hay que despertar a la fiera. Avisadas estáis.

Pequeñas cosas que me hacen feliz

jueves, 19 de agosto de 2010

- Volver al gimnasio después de varias semanas y notar que aún estoy en forma

- Comer pan caliente

- Tener la marca del bikini cada vez más marcada (valga la redundancia)...

- ... pero tener las lolas morenas

- Que me queden los rizos definidos

- Estrenar algo

- Despertarme a las 3h de la mañana con la sensación de haber dormido mucho y saber que aún me quedan varias horas para que suene el despertador

- Entrar en el blog y que haya comentarios

- Ver nuevos seguidores en el blog

- Las toallas de los hoteles

- Encontrar gangas

- Meterme en la cama con sábanas limpias

- El primer trago de una cerveza helada después de un día duro de trabajo

- Una siesta en la playa

- Quitarme los tacones después de una noche de fiesta

- Encontrarme un euro en la taquilla del gimnasio

- Llegar a casa de mi madre y que haya algo rico para comer

- Sacar la ropa de otra temporada y redescubrir una prenda que tenía olvidada

- Desayunar en una cafetería

- Recoger la ropa tendida y que huela a jabón

- Que me hagan un regalo porque sí


P.D. Gracias a Rihannon, seguidora número 45.


Hay clases y clases

lunes, 16 de agosto de 2010

Tengo una familia muy pequeña y como he dicho alguna vez, somos la versión paya de un clan gitano. Estamos muy unidos y todo lo hacemos juntos y los problemas de uno son los problemas de todos.

Mi ex, enseguida se hizo a ellos. No tenía a nadie aquí así que se apoyó mucho en los míos y la verdad es que se hacía querer por lo que el cariño que ellos le tenían también era muy grande.

Todos lo pasamos mal con la separación. No fue agradable para nosotros pero tampoco para mis padres o mi abuela, por ejemplo. A pesar de todo, mi familia se ha portado de una manera muy elegante. Todos le llamaron cuando se marchó para desearle lo mejor. Y en Navidad. Y en su cumpleaños. Y le llaman de vez en cuando para ver qué tal está.

Nadie de los suyos me ha llamado a mí. Sólo recibí un escueto email de uno de sus amigos en el que me deseaba buena suerte.

¿Sus padres? Ni mú.

¿Sus hermanos? Ni mú.

Ni una llamada ni un mensaje de despedida. Nada. Y eso después de siete años de relación y convivencia.

Ahora, mi ex se ha roto un pie. Como en la sanidad pública no le querían operar, llamó a un primo mío anestesista que tiene un buen amigo traumatólogo. Mi primo hablo con su colega y le dieron cita el mismo día.

El traumatólogo lo examinó y aconsejó operar y se ofrecieron para hacérselo ellos mismos en su clínica privada. Sin coste ninguno. No sé cuánto puede suponer una operación así pero por muy sencilla que sea, no creo que la cantidad sea pequeña.

Pero supongo que tampoco ahora recibiré ninguna llamada de agradecimiento por el favor.

A mí me queda el consuelo de saber que, independientemente de lo que haya pasado entre nosotros como pareja, mi familia ha hecho siempre lo que sentía que debía hacer.

Y es que hay clases y clases.

Oído cocina

jueves, 12 de agosto de 2010


Soy una negada para la cocina. Lo sé, lo asumo y digo sin rubor, además, que no tengo el mínimo interés en aprender.





Llevo viviendo sola desde los dieciocho años y por ahora no me he muerto de hambre así que para sobrevivir, mis (nulos) conocimientos culinarios me llegan de sobra.

Cuando vivía con mi ex llevábamos una dieta sanísima, equilibradísima (y facilísima): verdura todos los días y de segundo un día pollo, un día pescado, un día pollo, un día pescado... y así hasta el infinito. A la plancha, por supuesto, no me pidáis más. Si un día era fiesta hacíamos tortilla de patatas, que era lo único que sabíamos hacer con sabor (él era casi tan negado como yo).

Jamás he hecho alubias o garbanzos y hace años que no hago lentejas. Nunca he preparado un cocido, ni una paella... ni nada elaborado, soy más de cocina básica. Vamos, que tiro de olla express y tan feliz. Pico los ingredientes, echo todo a la olla, un poco de agua, sal, un chorrito de aceite de oliva, cinco, diez o veinte minutos (depende de lo que sea) et voilà! Plato preparado. Y ya sólo eso me cuesta un mundo...

Os juro que sería feliz si se pudieran sustituir las comidas por pastillitas… bueno, si tengo que cocinar yo, claro, porque comer lo que preparan los demás me encanta. Pero es que yo...

... si un plato lleva muchos ingredientes, me estreso.

... si hay que utilizar más de dos recipientes / cacharros, me estreso.

... si se prepara humareda en la cocina, me estreso.

... si me huele el pelo a comida, me estreso.




El otro día estaba ÉL en casa e hice porrusalda (plato típico vasco) para cenar:

¿Cómo la has hecho?

Pues cómo la voy a hacer, en la olla! Anda que tienes cada cosa...

Aaahhh!! Le has echado agua y ya ¿no?

Che, che, che, que le he puesto aceite de oliva. Del bueno eh? ¿Qué pasa? ¿No te gusta?

No, si... a ver... buena está pero es que yo le hago un refrito de...

Sí, hombre, me voy a poner yo con refritos

Pues eso, que primero rehogo los ingredientes en la olla para que suelten el sabor y cuando están doraditos bla, bla, bla...

Ajá

Ya te voy a hacer un día mi receta, ya verás cómo está mejor...

Psche, bueno, si quieres... (bien, bien, bien!!!)


Queda demostrado que no hay nada mejor que hacerse la tonta. Al fin y al cabo los hombres llevan siglos utilizando este truco y les ha funcionado (¿sigue funcionando?), ¿no?

Definitivamente, me encanta el verano

lunes, 9 de agosto de 2010

Hay que ver lo que dan de sí dos días... bueno dos días y medio si contamos el viernes por la tarde.



En ese tiempo se puede:

- Recibir en tu casa a una amiga a la que hace siglos que no ves (y comprobar que seguimos igual que siempre... de jóvenes, de estupendas y de locas)

- Tomar cañas mientras se arregla el mundo, se recuerdan viejos tiempos y se habla de tíos buenos (todas deseamos que alguien nos empotre bien contra la pared. Es un hecho)

- Ir a la playa (¿dos días de sol seguidos? Esto hay que celebrarlo)

- Correr por la arena y que se te quemen los dedos de los pies (va a tener razón ÉL cuando dice que hacer deporte no es bueno para la salud)

- Echar la siesta (en la cama y con pijama)

- Ir a un desfile de vasquitos con carrozas tiradas por bueyes (esto es Gipuzkoa)

- Salir a cenar... (ejem, ejem)

- ... y acabar cerrando el último garito abierto en este Miqueridopueblo (yo no quería... me liaron)

- Descojonarte mientras ves a tu amiga entrarle al chico equivocado ("¿Eres la única mujer en este pueblo que no sabe que soy gay?" –preguntó él. "Es que soy de Bilbao, aibalaostia" – respondió ella)

- Ligar con un veinteañero al que conoces de toda la vida (definitivamente, estoy en racha)

- Dejarle con las ganas (venga va, lo voy a decir... es lo que tiene tener novio)

- Dormir tres horas y volver a la playa (sé que el lunes va a doler)

- Comer con la familia (cada vez tengo más claro que somos como un clan gitano)

- Acabar con las existencias de vino de la comarca (cómo nos gusta el pipiribipipí)

- Ir de cañas al precioso pueblo de a lado (Diosmío, ¿estaré bebiendo demasiado? ... dejadlo, no hace falta que contestéis)

- Comer croquetas de hongos (vale, sí, tengo pasión por las croquetas… pero esta vez fue mi amiga la que me obligó)

- Cenar una pizza viendo Granjero busca Esposa (y probando el agua después de 32 horas)

- Caer rendida

- Querer morirse al oír el despertador (lo admito, a pesar del punto 1, los años no pasan en balde)

Maestra

viernes, 6 de agosto de 2010

Venía yo hoy dispuesta a hablar de cocina, de mi nula capacidad para los fogones cuando me he topado con este pedazo post de María.

Siento una grandísima admiración por esta mujer, no sólo por cómo escribe sino también por su forma de ver las cosas, de enfrentarse a los problemas, de llevar la vida con alegría y una sonrisa. Aún a riesgo de parecer pelota, tengo que decir que he aprendido y aprendo muchísimo de ella.

Después de leer su post de ayer no puedo menos que recomendároslo y dejar mis tonterías para otro día.

Como dice ella, la vida merece la pena ser vivida así que, ya sabéis, disfrutad a tope de estos dos días que vienen por delante.

¡¡Buen fin de semana para todos!!




P.D. Gracias a Cambrigeno por apuntarse a seguidora.

Deducciones ¿lógicas?

lunes, 2 de agosto de 2010


Aurora: Tía, tía, tía… he conocido a un chico



Yo: ¿Síiiii? Qué guay, ¿cuándo?


Aurora: el sábado que salí con mi compañera de trabajo



Yo: Bueno y ¿qué? ¿QUÉEEEEE?




Aurora: pues nada, ya nos hemos visto un par de veces



Yo: me alegro… ¿y de qué país es? (Aurora tiene fijación con los sudamericanos, todos sus ligues serios y no serios han sido del otro lado del charco)



Aurora: ¡es gallego!



Yo: uhmmm… ¿y vive aquí?



Aurora: no, en Pueblo minúsculo y perdido de la Navarra profunda



Yo: Aaaahhhh… Es guardia civil, ¿no?



Aurora: Él dice que es analista de riesgos hipotecarios



Yo: ya, ya… gallego y analista de riesgos hipotecarios en Pueblo minúsculo y perdido de la Navarra profunda…

Aurora: ...


Yo: Vamos, que es guardia civil.













P.D. Gracias a Teresazc por unirse al blog.



A que le meto

martes, 27 de julio de 2010


Aclaro que no soy una persona violenta pero a veces me dan ganas de soltar un par de galletas a la gente. Y es que más de uno se lo merece.

Mi amiga Aurora es camarera. Pero no es una camarera de esas que van en bragas y llevan sujetadores de lentejuelas con abalorios colgando y botas altas, no. Trabaja en un restaurante de polígono que da menús del día a curritos.









El otro día le pasó lo siguiente con un cliente habitual de edad indefinida entre los treinta y los treinta y cinco:

Hola guapa


¡Hola Clientehabitual!


Ponme un café, anda


Helo aquí


Oye, ¿a qué hora sales?


A las 21h pero entre que recojo, cierro y tal, las 21:30h pasadas.


¿Te recojo y nos vamos a mi casa?


¿Mandeeeee?


Que si te recojo y nos vamos a mi casa


Hummmm, déjame que pienseeee…. NO


¿Por qué? ¿Tienes novio?


Pues no


¿Entonces?


Estoooo, creo que te estás confundiendo un poco


Bueno, una chica soltera… en una barra… Todos sabemos lo que hay


¿¿¿¿Perdona????





Ayer:

Tía, Perla, ¿a que no sabes lo que me pasó el viernes? Resulta que bla bla bla…


¡¡Será $%&/()$#!!. Mañana te voy a buscar y le parto las piernas.


No hace falta. He comprado matarratas para el café.


Ah, vale… ¡¡Pero yo le parto las piernas!!



¿Es para meterle o no?


Vaya semanita

viernes, 23 de julio de 2010

La semana pasada, mi padre, o sea mi jefe, pronunció esa frase que durante tantos años había estado esperando: “He pensado que podías hacer jornada intensiva”.





Yo creo que vio mi blanca palidez y pensó que me vendrían bien unas cuantas horas de playa. Además, llevamos un tiempo con el trabajo flojillo por lo que mi ausencia durante las tardes en teoría no supondría el colapso de la empresa. Vamos, que a priori era una buenísima noticia.

¿Pero cuál ha sido la realidad? Pues que desde que me lo dijo, de repente, el trabajo (MI trabajo, aclaro, porque el trabajo en general está igual) dio un subidón y ya sabéis: más trabajo en menos horas igual a... ir como las locas.

El martes entré a las 8h de la mañana y salí a las 19h de la tarde. Una jornada intensa más que intensiva. El resto de días ha llovido... adiós a mis tardes playeras.

Y luego hay un pequeño detalle de la jornada intensiva que no había tenido en cuenta... a ver... ¿cuándo vagueo? ¿Eh? Si estoy en la oficina ocho horas puedo dedicarme a mis cosas durante... no sé... pongamos... cuatro horas. ¿Pero ahora cuándo blogueo? ¿Cuándo feisbukeo?

Ahora ya tenéis la explicación a mi ausencia de estos días.





Os agradezco a todos los comentarios en el post anterior y sobre todo, que os hayáis alegrado de que mi integridad física quedara intacta tras el choque. Todo lo demás, efectivamente, no importa... total, sólo son 800€ de reparación.




Cierto es que esa cifra incluye el arreglo de todos los golpes y rayajos del coche y una capa de pintura. Que digo yo, que más le valdría a mi padre comprarse uno nuevo porque éste tiene ya dieciocho años. Pero ése es otro tema... luchar contra mi progenitor es inútil... es navarro, no hay nada que hacer.

Que tengáis todos un buen fin de semana. Yo, en media hora, cojo la maleta y me voy en busca del sol.

Chaoooooooo

P.D. Gracias a Violetazul por apuntarse a seguidora.

Mi primer golpe, chispas

martes, 20 de julio de 2010

Viernes, 14:15h del mediodía, oficina:

RING, RING, RIIIING!!!!!



¿Sí digame?

Perlaaaaaaa, ¿habéis ido a buscar a la abuela? (era mi madre)

Joder, joder, joder. Se me ha olvidado completamente (habíamos quedado a las 14h). Y el Aitá no está… bueno ahora cojo el coche y voy a por ella.

ABRO INCISO

Mi padre tiene la manía de desaparecer de la oficina sin decir adónde va. Y no tiene móvil, con lo cual localizarle es imposible. Mi madre y yo barajamos seriamente la posibilidad de implantarle un microchip.

CIERRO INCISO

Salgo de la oficina, me monto en el coche de mi padre, arranco y enfilo el camino a casa de mi abuela a toda pastilla.







Mierdajoder, vaya cola… venga leches, que voy tarde. Allez, allez, que estáis dormidos, pisadle un poquito.

Estooo, ¿dónde tendré la tarjeta? (mi abuela vive en la parte vieja de la ciudad, que está cerrada con pivotes, por lo que necesitamos una tarjeta especial para entrar a su calle).

La busco, me despisto, bajo la cabeza, la levanto… y veo con horror que los coches de delante se han parado. Me pongo nerviosa... freno… TARDE...







Ay, ay, ay!!! ¿Y ahora qué hago? ¿Cómo se hace un parte? Quiero llorar. ¿Por qué me tiene que pasar esto a mí?

Temblando, salgo del coche.

Lo siento, lo siento, lo siento… (¿Conseguiré dar lástima?)

La chica del otro coche, lo mira, lo remira, abre el maletero, da una vuelta.

No pasa nada, tranquila, no tiene nada.

Ufff… respiro aliviada. Vuelvo a subir al coche y marcho rauda y veloz a por mi abuela, que la pobre debe de estar negra de tanto esperar.







Callo como una perra, por supuesto…. Hasta que ayer:

Perlita, ¿el viernes te pasó algo con el coche cuando fuiste a por la abuela?

Einnnnn… buffff… estooo… erggg… verás Aitá… es queeee… meestampécontraelcochededelante.

Ummm… Es que tengo el faro roto, el parachoques rajado y no puedo abrir el capó porque está desencajado. ¿Cómo no te diste cuenta?

Bueeeeeno, es que el coche de delante no tenía nada… la conductora tampoco… ni rastro de latigazos cervicales ni en ella ni en mí … iba con prisa… la abuela estaba esperando… pensaba en que no me iba a dar tiempo a echarme la siesta… ni se me ocurrió mirar, la verdad… (Joder, ¿cómo coño no me di cuenta?)

Pues lo tendré que llevar al taller.

Bueeenoooo… lo siento… estoooo… descuéntamelo del sueldo si eso. Pero a plazos, eh? POR FAVOR.









Se admiten donativos. Gracias.

Pobre de mí

miércoles, 14 de julio de 2010

Esta noche a las 00:00h Pamplona entonará el Pobre de mí, acto que cada año pone punto y final a las fiestas de San Fermín.



No soy de Pamplona pero estas fiestas me hacen sentir un cosquilleo especial, quizá sea mi parte navarra... o que fui concebida por mis padres en unos Sanfermines. La cosa es que cada seis de julio, con el txupinazo, se me ponen los pelos de punta.

Desde que tengo uso de razón he visto los encierros cada mañana del 7 al 14 de julio. Cuando era niña, era una especie de ritual: a las ocho menos cinco mi padre nos despertaba a mi madre, a mi hermana y a mí con un “venga, arriba, que ya están en el primer cántico”. Con los ojos aún pegados, íbamos al salón, nos acurrucábamos en el sofá con una manta y disfrutábamos de la emoción del encierro. Después, mirábamos por la ventana (algo típico en el norte): “hace bueno, dormid un rato más y nos vamos a la playa”, decía mi madre. O “hoy no hay playa, hace mal tiempo”.

Mis primeros Sanfermines fueron a los diecisiete. Fui con mi prima y sus amigas a pasar una noche. Después, me eché un novio de Pamplona, volví a las fiestas y me enganché. A partir de ahí y exceptuando mi época de Madrid, he ido cada año... ya he perdido la cuenta de las veces que me he dejado caer por allí. He estado por el día, por la noche, he vivido las fiestas de diferentes maneras pero siempre, SIEMPRE, he disfrutado muchísimo.

Yo pienso que es algo que hay que vivir por lo menos una vez en la vida. Hay gente a la que no le gustan nada; otros, como yo, se enganchan. Es el mogollón, el descontrol, el todo vale, el buen rollo... es conocer gente de todo el mundo, ir con un grupo y acabar con otro, hablar con quien sea, bailar y cantar con todos, compartir bebida con desconocidos... Es la Fiesta con mayúsculas.

¿Y por qué cuento esto? Pues porque me da la gana y porque estas fechas siempre me ponen nostálgica, es como si me diera cuenta del paso del tiempo. Supongo que es algo parecido a lo que sienten los valencianos cuando ven arder las fallas... otro año que se va.

Me recuerdan a mi primer amor, a una historia que no pudo ser aunque lo intentamos, a algo que dolió mucho, a un fantasma que me persiguió durante mucho tiempo y me impidió ser completamente feliz con S.

Ahora, con otra ruptura importante a mis espaldas, me recuerdan también a S., a las veces que fuimos juntos, a cómo disfrutaba él, lo que le gustaba ir.

Me recuerdan que tengo cicatrices pero que he madurado, que he superado muchos sentimientos feos, que me he caído y me he levantado... Me recuerdan que he vivido.

Permitidme este momento tonto... será que estoy con la regla.


Historias de vacaciones 1: Dame paciencia, diossssmío, dame paciencia

jueves, 8 de julio de 2010

Cualquiera que me conozca un poco sabe que no me gustan los niños. Quienes me conocen algo más afirmarán, sin dudar, que los odio. Y no les falta razón. Pero tanto odio a los pequeños como a algunos de sus padres. ¿Por qué no hacen un carnet para ser padre? ¿Eh? ¿Por qué para tener un arma o conducir un coche necesitas un permiso y para procrear no? Será por no acabar con la raza humana, digo yo, porque estoy segura de que el 90% de los examinados no aprobaría.

Pero bueno, que me lío, que lo que quería era contaros una anécdota de estas vacaciones con dos luciferes como protagonistas, como no podía ser de otra manera debido a mi innato imán para atraer a fierecillas. Yo creo que son como los perros, que huelen el miedo.





Estábamos ÉL y yo en la isla de Elba (maravillosa, por cierto), en una preciosa calita disfrutando del sol y decidimos bañarnos. ÉL se zambulló en menos de medio minuto. Yo, en cambio, friolera por naturaleza, iba poquito a poco: primero los pies, después hasta la rodilla... hasta que el agua me llegó a medio muslo. Quietecita, esperaba a que mi cuerpo se acostumbrara a la temperatura cuando, de repente, dos monstruos con forma de niño emergieron de la nada para salpicarme.

“Aguanta Perla” - me dije - “habrá sido sin querer”. Seguí sonriendo embelesada ante tanta belleza (la de ÉL y la del paisaje también, claro) hasta que sentí de nuevo en mi cuerpo el frescor del agua que levantaban las dos criaturas... una vez, dos, tres... así hasta diez por lo menos. “Putosniñosdeloscojones” - ladré para mis adentros - “no habrá playa suficiente, no...”

Les miré con odio. Con mucho odio. Pero no surtió efecto. A pesar de mi monumental cabreo, siguieron con sus juegos durante al menos dos minutos a escasos milímetros de mí llegando, incluso, ¡¡a rozar mis piernas!!

¿Quién va a acabar con la cabeza enterrada en la arena? ¿Eh? ¿Quién?” - les dije. Pero eran extranjeros, no me entendían. Probé a insultarles pero tampoco se dieron por aludidos.




Así que cagándome en su madre y en su padre decidí salir del agua y justo, JUSTO cuando estaba dándome la vuelta escucho una voz que provenía de la orilla: “Fulanini, Menganini” - (es que eran italianos) “cuidadini”.
Era la madre, que fumando parsimoniosamente les vigilaba (JA!) desde la orilla.



La fulminé con la mirada y me tragué la mala leche... os juro que me dieron ganas de coger una escopeta y empezar a disparar pero tengo entendido que eso es delito. Claro que también puedo contraatacar engendrando bichos peores que los suyos. Pero, ay, eso sí que sería una condena para toda la vida.


P.D. Gracias a tod@s por vuestra calurosa bienvenida. Si es que os tengo que querer...




¿Pero ya se ha acabado esto?

lunes, 5 de julio de 2010

Queridísimas/os mías/os, podéis dejar de odiarme y envidiarme porque he vuelto. A la cruda realidad, al estrés, a la jornada laboral de ocho horas… al averno. Y después de una maravillosa semana toscana no es duro, no, es lo siguiente. Tanto, que no hay adjetivo en el diccionario de la RAE capaz de describirlo. Y mirad que he buscado… pero nada.

Como sé que os morís de la curiosidad, os resumo mis vacaciones, lo que se puede contar, vamos.

Han sido siete días de pueblitos románticos, increíbles paisajes, cientos de kilómetros, vino, cervezas, risas y mucho, muuuucho amor.






A la vuelta, me encuentro con setenta correos sin abrir en mi bandeja de entrada del curro y ciento cuarenta y tres en mi correo personal; con que mi padre, o sea mi jefe, no ha hecho ni puñetero caso a la clarísima lista de cosas pendientes que le dejé y tengo que retomar todos los asuntos; con que España juega la semifinal del mundial de futbol; con que mi sobrino ha aprendido a decir caca (y no he sido yo quien se lo ha enseñado); y con que Sara Carbonero ¡¡¡ha besado a Iker Casillas en público!!!

Por dios, no puedo con todo esto. Necesito otras vacaciones… O una cerveza.


P.D. En cuanto descargue las fotos colgaré alguna, por daros un poquito de envidia, más que nada.

Arrivederci

viernes, 25 de junio de 2010

Con todo el dolor de mi corazón y una honda pena mora os tengo que decir adiós. Bueno, hasta luego… porque pienso volver, ¿eh?

Por si aún hay alguien que no lo sabe, me marcho una semanita a hincharme a vino y a tocarme un poco la vuvuzela bajo el sol de la Toscana:







No sé si podré soportar vuestra ausencia.

Cuidadme la casa, por favor.

Muas muas.





¡Hecho!

martes, 22 de junio de 2010

A mi madre el sábado le cagó una paloma. Sinónimo de buena suerte, dicen. Preguntádselo a ella, a ver qué opina. No es que le pasara nada grave, ¿eh? Simplemente es que se llevó un buen disgusto. ¿Os podéis imaginar por qué?











Venga gente, un esfuerzo.













Es muuuuy fácil.





















Trrrrrrr Trrrrrrr (Redoble de tambores)









¡El sábado le dije que me voy a Italia con un amigo!











La cosa es que la semana pasada le comenté que me iba de vacaciones. Yo esperaba que me hiciera la pregunta del millón (ya sabéis, “¿y con quién?”). Pero la tía me hizo un interrogatorio saltándose la pregunta clave. Dio por supuesto que me iba con Mel y los del pueblo de Mel... y no le quise sacar del error a la mujer.

Pero el sábado, hablando sobre las vacaciones con mi hermana, mi madre me preguntó: “¿Pero cuántas vais? ¿Otra y tú?”. “No, Amá, OTRO y yo”... (Se masca la tragedia)









Teníais que haber visto su cara, era todo un poema.



Mi hermana, que está al tanto de todo, me echó un capote, cosa que me sorprendió porque suele ser bastante dura conmigo siempre. “Mujer, tampoco hagas un drama de esto. En algún momento tendría que volver a salir con alguien, ¿no?”, decía.

Y yo, “Amá, de verdad, cómo eres, es que parece que estoy haciendo algo malo. No te disgustes, mujer... que te traeré unos zapatos de Prada”.

No surtió efecto. Tragó saliva y calló... y no ha vuelto a hacer ningún comentario al respecto, ni una sola pregunta más.


Supongo que es cuestión de tiempo y que el disgusto se le pasará. Yo ya estoy tranquila, me he quitado el peso de encima, ahora que ellos (porque le habrá informado a mi padre de todo) se lo gestionen como puedan. Yo me dedicaré a disfrutar.

Mel, querida, vete deshaciendo la maleta, que ya no te vienes conmigo a la Toscana.


 

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